miércoles, mayo 03, 2006

CAMPIONS




En estos momentos, el FC Barcelona se proclama campeón de su 18º liga de España.



FELICIDADES

YO SOY KRATOS



Este friki dice ser Kratos, el protagonista del God Of War. Dice que el personaje del juego es una burda imitación de su persona y lo demuestra con videos caseros de sus movimientos filmados en su cocina.

Dice que su mayor enemigo es PlayStation,y por lo que se ve piensa denunciarles y pide todo el apoyo posible.



Bueno, tambien podeis entrar a su foro para (insultarle) digo.... apoyarle.

Yo Soy Kratos

Conclusion: Este tipo esta loco, toda persona en su sano juicio sabe que YO soy Kratos... Muahahahahahaha

viernes, abril 28, 2006

FAN FIC: QUINLAN VOS



TERCERA PARTE


_ Maestro._ Dijo Aayla en cuanto apareció Kit Fisto en el holograma._ Mi busqueda sobre Quinlan Vos está bordando el núcleo medio.
_ Excelente Aayla, pero no tienes por que hacer esto tú._ Contestó el nautolano._ Podemos enviar a cualquier jedi en busca del maestro Vos.
_ Maestro, si alguien puede encontrarle soy yo._ Contestó rotundamente Aayla._ Soy la jedi que tiene la conexión mas fuerte con él en toda la Orden, creo que es mi deber encontrarle.
Kit Fisto agachó la cabeza. Estubo unos segundos pensando y volvió a levantarla, resaltando sus grandes ojos negros.
_ Padawan Aayla._ Dijo al final Kit Fisto._ Encuentra a Quinlan Vos. Según vuestra última posición Quinlan Vos debe de estar cerca de tu posición. Que la Fuertza te acompañe.
El holograma se apagó, no antes de que le jedi twi’lek le dedicara una sonrisa de agradecimiento. Llevaba semanas buscando a Quinlan Vos. Había recorrido tres planetas enteros y estaba a mitad del cuarto. ¿Cuántos le quedarían? Su recorrido era el mismo que cuando saltaron al hiperespacio, pero parecía estar ralentizado. ¿Qué podría haber pasado para que su maestro no saliera del hiperespacio? Pensó en el último momento que le vio, en la cabina del carguero en el que escaparon. El kiffex era hábil, sabio e inteligente, y lo más importante, tenía una conexión con la Fuerza muy grande. Aayla podía percibirlo. Sus sentimientos y su lógica le decían que no volvería a verlo, pero su conexión con la Fuerza notaba que Quinlan Vos estaba cerca, no en aquel planeta, pero si cerca. El jawa pronunció unas palabras.
_ ¿Sabes lo que le pasó al último que no me dejó entrar en un hangar?_ Contestó Aayla al humanoide encapuchado.


Quinlan Vos no había dejado su rutina de levantarse meditando. Siempre era el primero del poblado en abrir los ojos después de la noche, pero siempre se arrodillaba y cerraba los ojos para aumentar su conexión con la Fuerza. La Fuerza, el campo de energía místico que media galaxia odiaba y media galaxia amaba, el resto no les importaba. Quinlan Vos había estudiado la Fuerza desde pequeño, pero desde que perdió su memoria su aprendizaje fue doblemente mejor. Se convirtió en maestro jedi y entrenó a su compañera twi’lek Aayla Secura, cuya memoria también había sido borrada. Quinlan Vos había sido reconocido por el Consejo Jedi. Claramente no esperaba un puesto en el Consejo, había mucho jedi que lo merecían antes que él, tales como Obi-Wan Kenobi o Shaak Ti, pero no le extrañaría que algún día el Consejo le confiase un puesto. De pronto, y escudriñando la Fuerza, percibió una presencia a la que echaba de menos: Aayla. Sabía que su aprendiz le estaba buscando, pero entendía que la busqueda sería dificultosa. Aún así, ahora tenía otro motivo para intensificar sus meditaciones. Poco a poco podría saber donde se encontraba Aayla y transmitirle su conexión para saber donde estaba, solo hacía falta tiempo.
De pronto sintió de nuevo un galope del cual se había hecho familiar. Los reek eran numerosos en el pueblo en el que se encontraba, pero los cargos de mayor rango montaban otro animal menos corpulento, pero más ágil. Llevaba dos pequeños cuernos tras la orejas. Casi todos eran de un pelaje marrón oscuro, excepto las crias, que nacían blancas. Todos tenían una larga cola que el pueblo se dedicaba a adornar con una larga trenza. Según tenía entendido ese animal se llamaba Suruh. El galope del reek y del suruh había parado de nuevo en el mismo lugar que ayer. Esperaba que no fuese el mismo “oficial”. Abrió su “hogar” y pudo ver que aquel día era el más caliente que había visto en aquel planeta. El sol brillaba con fuerza, y no había ninguna nube en el cielo que diera una especulación de lluvia. Había de nuevo dos ginetes, uno en un reek y otro en un suruh. Estos no parecían ser de alto rango, pero si parecían tener una riqueza anormal en ese pueblo. Bajaron de sus monturas para dirigirse al templo, pero el que montaba al suruh vio que Quinlan Vos les observaba. El hombre miró fijamente las ropas del jedi, muy raras en aquel planeta. De pronto comenzó a caminar hacia él.
_ Tu eres aquel del que hablan._ Dijo mientras venía.
_ Supongo que sí._ Contestó con una mueca el jedi._ Espero no ser una molestia.
_ ¿Eres buen guerrero?
La pregunta había sido directa. Para ser la segunda frase que el hombre dirigía a Quinlan no era una frase muy amistosa. El hombre miró seriamente al jedi esperando una respuesta.
_ Yo no soy un guerrero, soy un guardián de la paz._ Contestó Quinlan recordando las clases de Windu.
_ ¿Sabes manejar esto si o no?_ El hombre alzó una especie de vara que por un lado tenía una pequeña hoja cortante, lo suficiente mente afilada como para matar al mismo suruh.
_ Aún no he tenido la posibilidad de probarlo._ Contestó Quinlan Vos.
_ Pues tal vez sea el momento._ El hombre arrojó el arma a las manos de quinlan y se colocó en posición de ataque. Quinlan Vos lo empuñó como si de un sable de luz se tratara. El hombre comenzó el combate, dando una estocada lateral por la derecha fácilmente bloqueada por Quinlan Vos. El jedi contraatacó dando una vuelta sobre si mismo mientras maniobraba con la nueva arma. Su golpe fue bloqueado por el guerrero. Sin duda era bueno. Tenía mucha rapidez, y desprendía un aire de confianza y serenidad difícil de romper. Volvían a estar cara a cara, esta vez respirando mas fuerte. Quinlan vos atacó antes esta vez. Su arma desprendió un arco que pasó rozando el rostro del hombre. Seguidamente el guerrero dio una vuelta y atacó a las piernas del jedi, pero este bloqueó con facilidad. El combate era rápido pero intermitente. Uno atacaba y el otro defendía, y luego al revés. De pronto el guerrero atacó con mas furia esta vez, cosa que aprovechó quinlan para pegarle un puñetazo en el estomago y un golpe de espada en le espalda. El guerrero cayó al suelo y soltó el arma. Seguidamente se levantó y miró a quinlan vos a los ojos.
_ Eres bueno._ Dijo al fin._ Espero que mañana lo hagas igual de bien.
_ Lo haré si hace falta hacerlo._ Contestó Quinlan. Su pensamiento no estaba puesto en la batalla ni en la forma en la k pelearía mañana. Su pensamiento estaba puesto en como poder parar una batalla. No veía muchas soluciones, solo negociar antes de la masacre, y dudaba k diera resultado.
El hombre se alejó con una sonrisa.

Vasilis-Kun

La semana proxima, la cuarta parte.

lunes, abril 24, 2006

100 VISITAS




El blog ha pasado ya de las 100 visitas en menos de un mes, pero solo un triste comentario...

¿Llegaremos a las 500 visitas?

viernes, abril 21, 2006

Coleccionistas


En internet, hay gente que colecciona cosas muy, muy raras. He hecho una selección de las más raras:

Colección de botellas de veneno

Colección de bolsitas de vomitar

Colección de GIFs de los personajes de Los Simpson

Colección de cajas del McDonnalds

Colección de Bolsitas de azúcar

Y el primer premio es para:

Steve Salcedo, el hombre que colecciona señales de tráfico



Tiene más de 350 señales de tráfico, y podéis verlas todas en
Su página web

FAN FIC: QUINLAN VOS



SEGUNDA PARTE



_¿Ocurre algo?_ Dijo una voz femenina detrás del Jedi. Quinlan se giró y vio a una mujer hermosa, con poca ropa, y sonriendo al anciano.
_ Oh, quinlan, olvidé presentarte a mi nieta._ Dijo Señor de los Trofeos._ Seguidamente el hombre pronunció algo que Quinlan no entendia.
_ Supongo que eso era el nombre._ Dijo el Jedi.
_ Si, pero nuestra sociedad cuenta que las mujeres tienen un segundo nombre._ Dijo el Anciano._ Uno más corto, y que puede ser pronunciado por ti. Ella es Agda.
Quinlan, sorprendido por el pequeño toque "machista" de la tribu, saludó a la mujer.
_ Espero que mi padre no te haya molestado con sus historias._ Dijo Agda.
_ En absoluto._ Dijo Quinlan._ Me ha entretenido.
De repente, un rayo sonó fuera del templo.
_ Señal de los dioses de que durmamos un poco más durante esta noche._ Dijo Señor de los Trofeos.
Los tres fueron a sus respectivas cabañas. Quinlan tenía un mal presentimiento...

Una tormenta achacó al poblado por la mañana. Simplemente parecía de noche, pues unas grandisimas nubes negras se posaban ahora sobre las cabezas de los ciudadanos.
_ Las tormentas._ Dijo Quinlan viendo que un anciano se acercaba a recibirle._ Fenómenos naturales que pueden llegar a quitar la vida a personas inocentes. La naturaleza, la Fuerza, es quien elige a quien se le debe quitar la vida.
_ ¿Has tenido una mala noche extranjero?_ Preguntó el anciano cuando escuchó lo que decía Quinlan.
_ No, gracias._ Contestó el Jedi._ He dormido bien. Pero este no es mi lugar, espero que lo entiendas.
_ Si algo nos han dado nuestros dioses es lógica de pensamiento, claro que lo entiendo.
Quinlan sonrió.
_ Se ha proclamado una batalla._ Dijo el anciano cambiando a tono serio._ Los ejercitos de nuestro pueblo recogen a gente de los pueblos para que se unan a la causa. Dentro de poco habrá una batalla. Dime una cosa Quinlan Vos. ¿Cómo es la vida sin guerra?
Quinlan sonrió.
_ Sigue siendo vida, pero sin temer a demasiado a la muerte._ Contestó Quinlan._ El día que no haya guerras, no habrá vida… Es la naturaleza, estamos hechos para sobrevivir, sobrevive el más fuerte, el mas débil muere. Por eso los jedi intentamos detener la guerra, mantener la paz, para que sobreviva el fuerte, pero también el débil.
_ Interesante vuestra doctrina de los jedi._ Contestó el anciano._ Oh, mira, ahí viene mi nieto. Es un gran guerrero.
Quinlan se giró y vió a un hombre con una larga melena, y en la cabeza llevaba un pañuelo. Su rostro estaba adornado con un extraña y pequeña barba con trenzas, y vestía más ropas que el resto del pueblo.
_ Saludos extranjero._ Dijo el hombre._ No te diré mi nombre porque no podrás pronunciarlo. Mejor llámame de otra manera.
A Quinlan Vos aquel hombre le recordaba a un pirata que una vez le puso las cosas difíciles a Qui-Gon Jinn y a Obi-Wan Kenobi, Arwen Cohl.
Quinlan volvió a sonreir.
_ Te puedo llamar “pirata”._ Dijo sonriendo el jedi._ Me recuerdas mucho a uno.
_ ¿Pirata?
_ Hombres que se dedican al contrabando, saquean y destruyen. Me recuerdas mucho a uno de los grandes.
_ Como quieras.
_ ¿Eres un guerrero?
_ Dicen que soy de los mejores, pero yo no lo creo._ Dijo sinceramente Pirata._ ¿Hay muchos hombres en un ejercito como para destacar a uno no crees?
_ Estoy de acuerdo._ Contestó Quinlan._ Me estaba diciendo tu abuelo que se congregará el ejercito para ir a una batalla.
_ Si es cierto. Yo iré. Me gustaría que vinieras, dicen que demostraste ser un buen guerrero cuando te rescataron.
_ Simplemente quería recuperar mi arma.
_ Bien, pero si vienes no me podré ocupar de ti.
_ Iré para detener la batalla, no para luchar, aunque si no hay mas remedio, lo haré.
_ Nadie nunca ha anulado una batalla entre nuestros dos pueblos.
_ Pues creo que esta será la primera vez.
_ Suerte compañero._ Dijo Pirata mientras se daba la vuelta.
_ El día que derrotemos a los Filsuis, los Dioses bajaran de las estrellas._ Dijo el anciano sonriendo y marchándose.
La lluvia no cesaba. Las gotas de la tormenta hacian que todo el pueblo se refugiara en sus casas, mientras el jedi se dispuso a entrenar su meditación jedi en una colina.
_ No hay emoción, hay paz._ Dijo para sí Quinlan Vos mientras daba golpes al aire con el sable de luz._ No hay ignorancia, hay conocimiento. No hay pasión, hay serenidad. No hay caos, hay armonía. No hay muerte, está la Fuerza.
Apagó el sable de luz y miró al cielo. La tormenta estaba cesando. La Fuerza lo quería así. Aún en su personalidad jedi, debía admitir que se sentía incomodo en ese lugar, aun tratándole bien. Debía admitir que echaba de menos a Aayla, que no sabía como iba a salir de allí. Que echaba de menos a los Jedi…

El día se aclaró, y no pasaron mas nubes por encima del poblado. Quinlan Vos estaba en su tienda, meditando, cuando entró Agda en su tienda. Quinlan se sorprendió al ver que la chica no dijo nada y se limitó a coger la misma postura que el jedi.
_ ¿Qué haces?_ Preguntó la Agda.
_ La meditación forma parte de la vida de los jedi._ Dijo sin abrir los ojos Quinlan._ Pasamos horas en esta postura, dejando la mente en blanco para que la Fuerza fluya en nosotros y nos ayude a comprender el mundo tal como es.
_ ¿Cómo es?_ Preguntó de nuevo Agda.
_ El mundo, el universo mas bien dicho, es la creación de la …
_ Me refería a la Fuerza._ Cortó al jedi.
_ No hay palabras para describir como se siente aquel que percibe la Fuerza._ Dijo Quinlan._ Es como si en un momento estuvieras ciego, y cuando descubres que puedes controlarla te das cuenta de que no lo estabas, si no que era un simple pañuelo que te tapaba los ojos.
Agda movió la cabeza en señal de que lo había entendido, a medias.
De pronto se sintió un galope. Agda y el jedi salieron de la tienda rápidamente y vieron a dos hombres montados en unos reeks. Uno cogió una especie de pergamino y comenzó a dictar.
_ Por orden del pueblo supremo, todos aquellos con cualidades para luchar marcharán a la batalla que se librará en los campos de Stenhan.
El pueblo entero se había reunido delante de los dos jinetes y ahora murmuraban. Entonces el jinete comenzó a decir nombres impronunciables y los portadores de dichos nombres recibían una especie de insignia.
_ ¿Por qué?_ Gritó Quinlan.
Todo el pueblo se giró para mirar al jedi, y el jinete lanzó una mirada de desprecio hacia el hombre.
_ ¿Quién eres tú?_ Preguntó el jinete.
_ Mi nombre es Quinlan Vos._ Dijo tranquilo el jedi._ ¿Por qué obligáis a luchar por algo que puede ser que no quieran luchar por ello?
_ ¿Tu no eres de por aquí verdad?_ Preguntó el jinete, sabiendo la respuesta.
_ Cayó de las estrellas._ Dijo Señor de los Trofeos.
El jinete soltó una larga y fuerte carcajada.
_ Creo que vendrás con nosotros a la batalla._ Aquello parecía una Orden. Quinlan estuvo a punto de negarse, pero vio como Agda le negaba con la cabeza. El hombre siguió diciendo nombres sin dar importancia a Quinlan Vos ni a su proveniencia. Estaba seguro de que si hubiera encendido el sable de luz aquel hombre habría estado asustado, se habría sorprendido y jamás se habría reído del jedi. Pero esa actitud no era propia de un jedi. ¿Qué más daba si se reía aquel hombre? ¿Acaso sabía lo que era Quinlan? ¿Acaso sabía de donde provenía? Tiene que haber de todas estas personas en todos lugares, y aquel hombre era el de aquel lugar. Cuando acabaron de repartir insignias, los jinetes se fueron galopando, supuestamente irían hacia otro poblado.
_ Has hecho bien en no contestar de nuevo._ Dijo Agda acercándose al jedi.
_ ¿Que batalla es la de Stenhan?_ Preguntó Quinlan Vos.
_ Dentro de dos días se librará en los campos de Stenhan._ Contestó la chica._ Partiremos hoy. Más vale que medites todo lo que puedas.
Quinlan Vos se metió en su tienda, al igual que lo hacían todos los habitantes de lo que parecía ser uno de los poblados más pequeños de una gran civilización.

Vasilis-Kun

CONTINUARÁ

La semana que viene, más

lunes, abril 17, 2006

HOY CUMPLE AÑOS IAN MCDIARMID




Hoy cumple 59 años el actor inglés Ian McDiarmid. Sus papeles más conocidos en el cine son el del Emperador Palpatine en Star Wars y el Dr. Thomas Lancaster en Sleepy Hollow.

LINKS:

Página Oficial de Ian McDiarmid

Ficha de Ian McDiarmid en IMDB

PRUEBA DE ENCUESTA




domingo, abril 16, 2006

EL TOP-10 DE TECLADOS RAROS




¿Por donde se coje esto?

No es nada comparado con los demás en el Top-10... No os perdais el teclado proyectado por laser...

LINK

viernes, abril 14, 2006

Hoy traigo un Fan Fiction de Star Wars, escrito por mi gran amigo Vasilis-Kun. Podeis contactar con él a través de su E-MAIL

FAN FIC: Quinlan Vos




_ He dicho que no puede pasar señor._ Dijo el androide
Quinlan Vos miró a los ojos del androide. La Fuerza no funcionaria con el montón de chatarra.
_ Oye._ Dijo Vos._ Necesito coger esa nave ahora. Vienen unos tipos persiguiéndonos, y están de muy mala leche. ¿No querrías presenciar un tiroteo verdad?
Aayla se adelantó con intención de pasar. El IG-88 alzó una de sus múltiples armas y apuntó a la twi’lek.
_ No podéis pasar._ Repitió el androide rotundamente.
_ Parece ser que nos hemos encontrado con el vigilante más fiel del puerto espacial._ Dijo Aayla.
Quinlan miró hacia atrás presintiendo lo peor… luego volvió a mirar al androide.
_ Siento decirte esto saco de tornillos._ Dijo Quinlan._ Pero quedas despedido.
Rápidamente el maestro Jedi encendió su sable de luz y cortó diagonalmente al androide, que cayó despedazado en un montón de amasijos y hierros. Quinlan Vos apagó el arma mirando al cuerpo metálico.
_ Camino libre._ Dijo.
Aayla sintió que sus perseguidores ya venían, se acercaban. Solo tenían que coger una nave y escapar de ese fangoso planeta. Comenzó a correr tras su compañero.
Quinlan Vos corrió por el hangar. Buscaba la nave republicana que les había traído hasta allí, pero cuando llegaron a la plataforma 1138 supieron lo que había ocurrido con la nave. Los criminales que les perseguían habían aprovechado el tiempo de estancia de los jedi en el planeta para descuartizar la nave en piezas, que ahora estaban desperdigadas por el suelo.
_ Esto va de mal en peor._ Dijo Aayla._ Busquemos otra nave.
Cuando se giraron para comenzar su búsqueda ya tenían a quince hombres armados hasta los dientes, mirándoles con rabia, y respirando profundamente, pues estaban cansados.
_ bueno._ Dijo Quinlan._ por fin reunidos de nuevo.
_ Silencio Jedi._ Dijo el que parecía el líder._ No saldréis de esta plataforma… vivos.
Quinlan y Aayla encendieron el sable.
_ ¿Ah no?_ Dijo irónicamente Aayla.
Los criminales comenzaron a disparar en cuanto vieron que los jedi avanzaban contra ellos, pero estos bloqueaban y desviaban los disparos, acercándose aún hacia los hombres. Cuando llegaron a su altura, los dos jedi saltaron adyacentemente hacia arriba, y pasaron por encima de los criminales. Cuando los hombres se giraron los jedi ya habían desaparecido.

_ Necesitamos transmitir las coordenadas al Consejo para que pueda actuar._ Dijo Aayla mientras miraba a través del muro.
Quinlan asintió con la cabeza._ Yo iré, tú entretenlos.
_ Busca una nave y envía el mensaje._ Dijo Ayla levantándose._ Luego pásame a buscar. Iré a entretener a esos criminales para que no tengas problemas.
La twi’lek saltó y desapareció tras el muro. Seguidamente se escucharon disparos y voces gritando… Quinlan aprovechó para saltar a otra plataforma. Había un carguero coreliano y otros dos trandoshano. Quinlan se decidió a entrar al coreliano. Fácilmente con la Fuerza abrió la trampilla y entró en la nave, cerrando la entrada después. Se dirigió a la cabina y se sentó mirando el panel de control.
_ Vamos a ver._ Dijo Vos._ El mensaje…
Colocó un pequeño aparato en una rendija del panel, y lo envió a las coordenadas del “Hogar de los Ancianos”. Tardó un minuto en acabar la operación. Una vez hubo sacado el aparato de la rendija, despegó la nave y con la Fuerza buscó a Aayla. La Jedi estaba apurada en un tiroteo con los criminales perseguidores, y por lo visto fue lo suficientemente diestra como para recoger otro carguero y despegar por su cuenta.
_ Aayla, ¿me recibes?_ Dijo Vos apretando al comunicador.
El aparato dejó ir la voz de la twi’lek un poco distorsionada._ Si, Vos, te oigo perfectamente. Dejemos atrás este planeta. Inserta las coordenadas para Coruscant.
Quinlan Vos tecleó unos números en el panel de control.
_ Allá vamos._ Dijo el Jedi._ Te veré en Coruscant Aayla.
Vos empujó la palanca hacia delante y las estrellas se alargaron.

“Todo estaba rodeado de fuego. Quinlan sentía su calor. Necesitaba salir. Tiró la puerta abajo, pero fue una mala idea, la salida resultó ser el final de un puente. Quinlan se giró, miró a las llamas. Su coraje le decía que debía atravesarlas si quería sobrevivir.
_ Tengo que buscar otro camino._ Dijo el Jedi para sus adentros._ Incluso si me llevan de vuelta al infierno.
Quinlan Vos se arrojó a las llamas.”Un sonido despertó al Jedi. La nave estaba dando tumbos por el espacio, sin control. La cabina tenía una enorme grieta en la parte superior.
_ Maldita sea._ Dijo Quinlan._ Habré chocado con un insignificante trozo de meteoro en el transcurso de la hipervelocidad.
La nave seguía dando tumbos. Casualmente, se encontraba cerca de un planeta, con contacto visual. No aparecia en la guía de la nave, y tampoco era un planeta que le sonara a Quinlan. Tenía tonos marrones por todas bandas, con algunos pequeños bosques y… la nave volvió a dar un tumbo y el planeta se perdió de vista, quedando detrás del vehículo
_ Está bien._ Dijo Vos._ Esperaré en el planeta. Esta nave parece ya muy inestable…
Quinlan, con esfuerzos, dirigió el carguero hacia el planeta desconocido. La entrada en la atmósfera fue algo más que un paseo de un bantha cabreado. La nave no paraba de tambalearse, y Quinlan tuvo que aminorar los motores para que se estabilizara.
Las nubes se disiparon mientras la nave caía a una velocidad vertiginosa. Quinlan utilizó la Fuerza para intentar aminorar la velocidad, pero el cambio no parecía muy visible. La superficie del planeta ya se podía ver, pero la nave estaba envuelta de una llama de fuego, y seguía cayendo a gran velocidad. El Jedi abrió la rampilla y comenzó a correr dificultosamente por la nave, agarrándose a las esquinas. Finalmente llegó a la rampa de salida de la nave, que estaba prácticamente apunto de soltarse de la estructura del vehículo. Quinlan Vos se dio prisa y en cuanto vio que estaba a una altura considerable saltó hacia un montón de árboles. Su vuelo por el aire fue algo más que un segundo, pero parecieron horas. Su cabello y su túnica se enredaron de hojas de los árboles mientras los atravesaba. Cada vez veía el suelo mas cerca, hasta que todo quedó oscuro. Quinlan Vos yació en el suelo inconsciente… a cuarenta metros de la nave estrellada.

Quinlan abrió los ojos lentamente. Podía ver las copas de los árboles moviéndose por el viento. De pronto escuchó unas voces un poco lejanas. Quinlan intentó enderezarse, pero se dio cuenta de que estaba atado con las manos en la espalda. Con uno de los dedos tocó las cuerdas.
“Veía a dos hombres escasos de ropa, pero fornidos, con pinturas por todo el cuerpo, y con numerosos trofeos que le colgaban del cuello en una larga cuerda. Los dos hombres habían visto a Quinlan y le habían atado mientras ivan a ver la nave, pero…”Quinlan recibió una patada en la cara y calló al suelo. Cuando se levantó de nuevo con los labios sangrando, estaban los dos hombres mirándole y hablando entre ellos. Los hombres cogieron a Quinlan por el pelo y lo levantaron, con una lanza le obligaron a caminar hacia delante. No era el momento de que Quinlan les diera su merecido, ya que era la única forma de vida que de momento había en el planeta, y no se arriesgaría a perderles el rastro. Los hombres le llevaron por unos senderos estrechos entre el bosque. Quinlan se preguntó que habrían hecho con la nave…
Hubo un momento en que los dos captores le pusieron una venda a Quinlan para que no viera el camino, le dieron tres vueltas y volvieron a caminar. No era problema para Quinlan, mas tarde tocaría ese pañuelo y vería por donde habían pasado. De repente, y poco a poco, se fueron escuchando voces. Quinlan intuía que había llegado a una especie de poblado. Los hombres hablaban en un idioma que el Jedi desconocía por completo. Forzosamente le metieron en una especie de jaula de madera…
_ Nunca he visto raza más necia._ Dijo Quinlan._ Me encierran con el sable en el cinturón…
Le quitaron el pañuelo. Quinlan vio que estaba en medio de un poblado, en una jaula elevada, y parecía que el pueblo pedía su ejecución. Un hombre viejo y con falta de un ojo se adelantó ante todos y levantó los brazos. La multitud se calló inmediatamente. El anciano pronunció unas palabras hacia el pueblo y luego se giró hacia Quinlan…
_ Serás condenado mañana por la mañana extranjero._ Dijo el anciano.
_ ¡Hablas mi idioma!_ Gritó sorprendido Quinlan._ Por favor, déjame salir de aquí o lo haré yo por mi cuenta.
_ Me temo que eso no va a ser posible extranjero._ Contestó el anciano. La multitud comenzaba a disiparse esperando con paciencia el día de mañana. Quinlan se disponía a coger su sable de luz, pero algo se lo arrebató. Una flecha golpeó al arma del jedi y se la dejó fuera de la jaula. El sable fue recogido por un nativo…
_ No creerás que somos tan entupidos._ Dijo el anciano sonriendo…
Quinlan se sentó en la jaula cuando el viejo hombre se fue. Meditó una posible huída, pero con esa jaula no se le ocurría ninguna. Durante todo el día el pueblo pasaba por al lado de Quinlan, ya que estaba colocado justo en medio, y si intentaba escapar era imposible que nadie le viera. Así que su última alternativa era esperar a la noche…


Aayla salió del hiperespacio en las afueras de Coruscant. Quinlan Vos debía tardar un minuto exacto en llegar… La Jedi esperó, pero el radar no indicaba ninguna nave acercándose.
_ Algo va mal._ Dijo Aayla._ Algo le ha pasado… volveré al planeta e interceptaré sus coordenadas…
Aayla dio la vuelta a la nave, pero antes activo un holograma hacia el Templo Jedi. En el holograma apareció rápidamente el maestro Mace Windu.
_ Maestro Windu._ Dijo Aayla._ Ha habido un problema. Quinlan Vos no ha llegado del hiperespacio. Su nave puede haber sufrido una avería. Con su permiso iré a buscarle y a ayudarle.
_ Concendido Aayla._ Dijo Mace._ Encuentrale, y que la Fuerza te acompañe…
Aayla apagó el holograma inclinando la cabeza hacia el maestro. Dio media vuelta a la nave y saltó a la hipervelocidad.

La oscuridad no era un problema para el pueblo indígena, que iluminaba todos los pequeños edificios con simples fuegos, y colocaban guardias en todos los rincones.
Quinlan estaba buscando a todos los guardias. Intentaría escapar esa noche, pero antes debía saber donde estaban sus enemigos para saber como huir de ellos… Había dos de ellos junto a su jaula, de espaldas. Otros cuatro vigilaban distintas cabañas, y de vez en cuando algún guardia pasaba por en medio de la plaza en alguna de sus patrullas. Quinlan lo tenía difícil para escapar sin que se dieran cuenta, era peligroso, y aún que consiguiera escapara, no sabía lo que había allí fuera, en esos bosques…
_ ¿Aayla donde estas?_ Se dijo a si mismo Quinlan._ Lo siento mucho…
Quinlan se dispuso a utilizar la Fuerza para abrir la jaula e intentar escapar, pero de repente escuchó un ruido, como un galope de un animal. Poco a poco parecían más animales juntos, el ruido se hacía cada vez más fuerte, hasta los guardias lo sintieron. Todo el pueblo salió de sus cabañas, era un pueblo guerrero, pocos individuos había que no llevaran armas. Todos estaban movilizándose hacia donde provenía el ruido. Se colocaron en posición de defensa con unas corrientes lanzas. De repente, el ruido se fue apagando poco a poco, y pareció que pasó de largo. Uno de los guerreros allí presentes dio una señal con la mano, nadie se movía, y nadie se sentía. Algunos suspiros era lo que hacia saber que el tiempo no se había parado… Los guerreros miraron a su alrededor, asustados. Quinlan buscó con la Fuerza el sonido del galope, pero no consiguió saber donde se hallaban... de repente, uno de los guerreros cayó abatido con una flecha entre las cejas, y seguidamente se volvió a escuchar el galope casi encima de los soldados. Miles de hombres montados en una especie de reeks salieron de la nada, cargando contra los guerreros. Todo se desenlazó en una escaramuza que estaba siendo contemplada desde un punto álgido por Quinlan Vos, quien aprovechó para abrir la jaula con la Fuerza. Los barrotes se separaron, y Quinlan salió de la jaula para meterse entre la batalla. Un reek pasó justo por su lado después de caer al suelo, haciendo temblar el suelo a su paso… Quinla buscó al anciano que le había arrebatado el sable de luz. No fue difícil encontrarlo, ya que había varios soldados protegiéndole, y no eran soldados normales, sino que portaban grandes armaduras muy parecidas a las mandalorianas, pero visto su poco grado de evolución, quinlan estaba seguro de que no eran mandalorianas. De repente, un guerrero montando un reek se dirigió hacia los soldados, y acabó con alguno de ellos. Seguidamente fue abatido por una lanza. Quinlan aprovechó el momento para ir hacia el anciano.
_ Saludos amigo._ Dijo Quinlan irónicamente._ ¿Por que no me habías invitado a la fiesta?
_ ¡Tú, extranjero!_ Al anciano le costaba pronunciar las palabras del miedo que tenía._ ¿Qué quieres de mí?
_ Solo he venido a recuperar esto._ Dijo Quinlan mientras le arrancaba el sable de sus ropas._ Gracias.
Seguidamente, uno de los guardias del anciano intentó golpear al jedi, pero este le atravesó con su arma.
El anciano aprovechó para huir hacia los adentros del bosque, y Quinlan intentó parar a uno de los soldados que montaban un reek.
_ Esperad._ Gritó el jedi._ Me tenían cautivo, esperad.
El reek se paró por orden del guerrero que lo montaba. Se acercó al jedi.
_ Sube._ Dijo el hombre.
La batalla había terminado. Muchos de los guerreros habían muerto, y la mayoría había huido hacia los bosques. El bando de los reeks, que por cierto, no eran reeks, sino que se parecían, había ganado una batalla fácilmente y con una táctica impresionante. Además habían acogido a Quinlan y lo habían llevado a su pueblo. Una vez allí le rodearon sentándose, y los más ancianos y sabios pronunciaron palabras.
_ El hombre ha ayudado a nuestro pueblo._ Dijo uno de los ancianos._ Que diga por que está aquí. No sabemos de donde viene.
_ Provengo de Coruscant, y soy un Jedi._ Interrumpió Quinlan.
_ ¿Coruscant?_ Dijo otro de los ancianos._ ¿Que parte del planeta es esa?
_ ¿No habéis abandonado nunca este planeta?
_ ¿Provienes de las estrellas extranjero?_ Preguntó el guerrero que le había traído con el animal…
_ Es una historia muy larga._ Dijo calmado Quinlan Vos._ Primero deberíamos presentarnos, yo soy Quinlan Vos, caballero jedi guardián de la paz en la galaxia.
_ Quinlan Vos, que nombre tan simple._ Dijo uno de los ancianos.
_ ¿Y ustedes? ¿Cuáles son vuestros nombres?_ Preguntó Quinlan mirando al grupo de ancianos que le miraban entusiasmados.
Uno de ellos pronunció algo en una lengua, una palabra muy larga.
_ Creo que no podrás pronunciarlo jamás extranjero._ Dijo el anciano.
_ ¿Eso era tu nombre?
El anciano asintió.
Quinlan estaba en un aprieto. No tenía nave, estaba en un planeta perdido en medio de la galaxia, y había sido rescatado por una tribu cuyos nombres eran impronunciables…
El jedi observó a todos los ancianos. En total eran siete, más dos guerreros. Propuso llamarles de alguna forma en básico ya que no podría dirigirse a ellos de otra forma… Al final se inventó nombres para poder dirigirse a ellos, como Señor de los Trofeos, pues era un anciano con más de 10 trofeos colgando de su cuello y de sus muñecas, Jinete fue el nombre que Quinlan utilizó para dirigirse al guerrero que le había dejado montar… Todos se adaptaron fácilmente a los nombres de Quinlan, tenían una inteligencia soberbia, pero no habían tenido el suficiente tiempo como para desarrollarla y salir del planeta, todo por culpa de una causa: la Guerra. Estaban en guerra con el pueblo que había capturado a Quinlan. Según los ancianos, el puesto que atacaron era una simple avanzadilla.
_ Mi nave, creo que la tienen ellos._ Dijo Quinlan._ La podría arreglar y salir de aquí. Necesito volver a…
_ ¿… a las estrellas?_ Dijo Señor de los Trofeos._ Muy lejos están de aquí. Puede que jamás vuelvas a tocarlas.
_ Aún así, necesito que me ayudéis a recuperar mi nave, o lo que quede de ella.
_ Hagamos un pacto Quinlan Vos._ Dijo Piel de Guerra, ya que tenía multiples cicatrices por todo el cuerpo._ Nosotros te ayudamos a conseguir tu nave, y tu nos ayudas a combatir contra los Filsuis._ Filsuis era el nombre del pueblo enemigo.
Quinlan meditó un momento. No podía salir perdiendo. Una vez escapara del planeta informaría de las coordenadas del mismo para que ayudaran al pueblo que le había salvado la vida.
_ Puedes darlo por hecho amigo._ Dijo Quinlan sonriendo…
Los ancianos sonrieron… Quinlan tuvo que explicarles la historia de la República para que entendieran de donde provenía, y tuvo que explicar diversas lecciones sobre la Fuerza. Todos se asustaron cuando vieron que Quinlan podía levantar una lanza sin siquiera tocarla… La noche interrumpió la reunión, y todos se refugieron en sus cabañas, excepto los guardias. Quinlan tuvo una cabaña para el solo… Había una vela encendida… El jedi sopló hacia la llama, todo quedó oscuro…

Maestro donde estas?
Quinlan sintió la voz de su antigua padawan, Aayla Secura. Se despertó, pero no estaba allí, seguía estando en el planeta perdido.
_ Espero que Aayla me encuentre antes de que ocurra algo._ Dijo Quinlan. El Jedi no tenía sueño, y salió de su cabaña para tomar el aire.
La noche era tranquila, y a diferencia de Coruscant, aquí se veían todas las estrellas. Había guardias patrullando por todos lados, con las lanzas apoyadas en el hombro. Quinlan cerró los ojos y mediante la Fuerza comenzó a buscar a Aayla. Era dificil encontrarla, ya que la galaxia es demasiado grande para encontrar a alguien, pero aayla era una jedi, y era su padawan, la Fuerza fluía notablemente sobre ella, y si había alguna forma de contactar con ella sería mediante la Fuerza.
El tiempo pasaba, pero Quinlan no la encontraba. De pronto una voz interrumpió su concentración.
_ Te ocurre algo joven quinlan?
Era el Señor de los Trofeos, uno de los ancianos.
_ No gracias.
_ Echas de menos tu hogar._ Dijo el anciano agachando la cabeza.
_ Necesito volver._ Contestó Quinlan._ Aquí no sirvo de mucho, una vez os haya ayudado con los Filsuis me marcharé...
_ Los Filsuis, desdichados, son cada vez más._ Dijo el anciano enfurecido._ En aquella dirección, está su pueblo más numeroso.
_ No pretendo ayudaros haciendo la Guerra._ Dijo Quinlan. El anciano le miró sorprendido._ Si puedo evitarla lo haré.
_ La guerra entre los Filsuis y los Dakotras es inevitable. Ellos quieren gobernar todo el territorio del planeta.
_ Se les hará entrar en razón.
_ Imposible, lo hemos intentado durante milenios, y siempre hemos estado en guerra constante.
_ ¿Durante milenios?
_ Te contaré una historia extranjero._ Dijo el Ancino mirandole a los ojos y luego agachandolos._ Hace mucho tiempo, este planeta estaba... desierto.
No había nada. Según las sagradas leyendas de los Dakrotas, las tribus de este planeta probeïamos de las estrellas, como tu. Al decir verdad, corrimos la misma suerte que tu, nuestro transporte cayó y los supervivientes pelearon por la comida y el territorio. Esas pequeñas discusiones entre los supervivientes
pronto se convirtieron en grandes problemas. La gente se alió, y se formaron las tribus, los Filsuis y los Dakrotas. Desde entonces la guerra ha sido incesable.

Quinlan se quedó sin palabras.

_ Incluso tengo un sagrado objeto que enseñarte, joven Quinlan._ Dijo el anciano, cogiendo a Quinlan del hombro._ Dicen que venía con nosotros en el transporte.
El anciano le llevó a la mas hermosa de las cabañas, con estatuas en la puerta.
_ ¿Que es esto?._ Preguntó Quinlan Vos desorientado.
_ Es un templo._ Contestó el anciano agachando la cabeza ante las estatuas. Entraron dentro, y el ancino cogió una pequeña llave y abrió un cofre y asomó la cabeza._ Aquí está.
Señor de los Trofeos cogió algo embuelto en polvo. Sopló y para sorpresa de Quinlan, lo que el anciano sostenía era un blaster antigüo, demasiado antigüo.
_ Esto, estos es un arma._ Dijo Quinlan._ Cuidado, dejame sostenerla.
_ Es un objeto muy adorado por los Dakrota.
Quinlan comprobó el modelo del arma. Era muy antigüo, pero la recarga láser seguía estando activa, es decir, aún funcionaba.

CONTINUARÁ

La semana que viene podreis disfrutar de la segunda parte

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Amen